Cargando Eventos

« Todos los Eventos

  • Este evento ha pasado.

Ciclo de cine documental-foro: Espiritualidad política y contrapoder en Latinoamérica

14/5: “El evangelio de la revolución” (115 min., 2024). Dirigido por François-Xavier Laurent Drouet (1979), quien vive en la meseta de Millevaches en el centro de Francia. Tras estudiar Ciencias Políticas y Antropología, cursó un máster en Documental en Lussas. Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=GM2NOPdvLhk Participarán: Basilio Ivanov, Samuel Laurent Xu, Caren Machado

La teología de la liberación ha sido una de las tantas formas en las que la espiritualidad ha cuestionado la relación entre la religión y el poder. Nació a finales de los años 1960 tras el Concilio Vaticano II. Este movimiento popular, se encarna primero en pequeños grupos de laicos: las comunidades eclesiales de base, inspiradas en las primeras comunidades cristianas. Se les encuentra en los movimientos obreros, los sindicatos estudiantiles, las luchas por la tierra o los derechos de los pueblos indígenas. También serán, en algunos casos, un puente hacia los movimientos de lucha armada antes y en tiempos de dictadura (el MLN-Tupamaros, por ejemplo). Aunque la jerarquía de la Iglesia se le opuso frecuentemente, una parte del clero la abrazó: sacerdotes (entre quienes destacó, en Uruguay, Juan Luis Segundo), numerosas religiosas e incluso algunos obispos. También contó con la participación de protestantes, así como de misioneros o curas obreros. Los regímenes militares percibieron el peligro de un movimiento que pone la fe al servicio de la rebelión. La teología de la liberación fue señalada desde 1969 por Estados Unidos como un peligro “aún mayor que el del Partido Comunista”. Tras la Operación Cóndor, las dictaduras instauraron un plan para aniquilar su influencia y perseguir a sus representantes. Se contabilizan más de 200 miembros del clero asesinados en América Latina desde los años 60, así como miles de laicos. La teología de la liberación también sufrió los ataques de papas como Juan Pablo II y Benedicto XVI (Ratzinger), quienes veían en este movimiento un caballo de Troya del comunismo y del ateísmo marxista. Aunque nunca fue oficialmente declarada herejía, sus miembros fueron condenados al silencio, censurados o privados de enseñar. Para contrarrestar su influencia, ambos papas nombraron obispos conservadores en toda América. A lo que se ha sumado la eclosión de nuevas alianzas entre los gobiernos y el evangelismo. La huella de la teología de la liberación sigue siendo fundamental, tanto en la historia política latinoamericana como en los movimientos sociales contemporáneos. En nuestro medio uruguayo de raigambre intelectual positivista, laicista y eurocéntrica, de tendencia progresista anticlerical, por lo general, la desconocemos, abocados a cuestionar y denunciar, con toda justicia, asuntos tales como los abusos hacia las infancias, la discriminación de la diversidad sexual o la rigidez en materia reproductiva. En un contexto en el que la religión continúa siendo instrumentalizada para obtener rédito electoral, justificar conductas reaccionarias, fundamentalistas o fascistas, incluso para legitimar como antaño, en nombre de Dios, guerras y genocidios, es oportuno revisitar de forma crítica esta tradición espiritual que se ha resistido a funcionar como opio del pueblo.